México envejece, se duplica la población adulta mayor

El Informe “Cambios y Tendencias Sociodemográficas en México”, elaborado por el área de Estudios Económicos de BBVA México, destaca que poco a poco se disipa el “bono demográfico” y México envejece. Entre 2000 y 2020 la edad promedio en México ha aumentado de 26.2 a 31.9 años (+5.7 años). En 2000, la población adulta mayor, de más de 60 años, ascendía a casi 7.1 millones, 7.3% de la población nacional. En 2020, la población adulta mayor aumentó a 12.1%: más de 15.2 millones de personas. Los habitantes de la Ciudad de México tuvieron la mayor edad promedio (36.5 años) y Chiapas fue la más joven (28.1 años). La diferencia en edad de estas dos entidades es de 8.4 años en promedio por persona.

El bono demográfico puede contribuir de forma importante al crecimiento económico de un país. Sin embargo, al observar las bajas tasas de crecimiento económico, no queda claro que México, durante las últimas dos décadas, haya podido aprovechar todo el potencial de esta población en edad de trabajar. La oportunidad de México de apalancar el crecimiento con el bono demográfico se reduce, mientras envejece poco a poco la población, si bien todavía tiene una ventaja demográfica en comparación a las economías avanzadas.

Hay un aumento en la fragilidad de las familias en México, ya que, por un lado, la proporción de población de casados o en unión libre ha disminuido del 2000 al 2020 y, por el otro, la proporción de la población adulta divorciada o separada ha aumentado en el mismo periodo. En el primer caso, cabe resaltar la disminución que hay en el grupo de personas de 40 a 59 años, ya que, en el año 2000, el 80.7% estaban casadas o en unión libre mientras que, para el año 2020, esta proporción cayó a 74.1%. En el segundo caso se observa que, en el mismo grupo de edad, el porcentaje de personas divorciadas o separadas aumentó de 6.9% a 12.1%, de 2000 a 2020. La proporción de parejas divorciadas o separadas ha aumentado en todos los grupos etarios.

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Los datos del Censo 2020 indican que había 28.4 millones de millennials (entre 25 y 39 años de edad) en México, de los cuales 6.2 millones (21.9%) ya tenían concluidos sus estudios de educación superior o posgrado. Esta tasa es mayor que la del total de la población de 25 años y más, en donde 17.1% cuenta con este nivel educativo. Esto sugiere que las nuevas generaciones están logrando mayores niveles educativos. En la Ciudad de México 35.5% de la población millennial tenía estudios superiores o de posgrado, mientras que en Chiapas solo 14.3%.

Entre 2000 y 2020 aún se mantiene una amplia brecha de género de 26.8 puntos porcentuales en 2020: 75.8% de los hombres participaron en el mercado laboral, mientras que las mujeres lo hicieron en 49.0%. Es importante mencionar que una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral puede aumentar la tasa de crecimiento potencial de la economía, por lo que es necesario implementar políticas en este sentido, como lo son las estancias infantiles o el teletrabajo. Zacatecas tiene la menor tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral (41.3%), y Baja California Sur la más alta (58.9%).

La población de 60 o más años ha incrementado su tasa de participación en el mercado laboral entre 2000 y 2020, la de los hombres pasó de 48.6% a 55.3% y la de las mujeres de 11.7% a 26.4%. Este fenómeno es deseable y predecible a medida en que aumenta la edad promedio de vida.

Los datos del Censo 2020 indican que había 28.4 millones de millennials (entre 25 y 39 años de edad) en México, de los cuales 6.2 millones (21.9%) ya tenían concluidos sus estudios de educación superior o posgrado. Esta tasa es mayor que la del total de la población de 25 años y más, en donde 17.1% cuenta con este nivel educativo. Esto sugiere que las nuevas generaciones están logrando mayores niveles educativos. En la Ciudad de México 35.5% de la población millennial tenía estudios superiores o de posgrado, mientras que en Chiapas solo 14.3%.

Entre 2000 y 2020 aún se mantiene una amplia brecha de género de 26.8 puntos porcentuales en 2020: 75.8% de los hombres participaron en el mercado laboral, mientras que las mujeres lo hicieron en 49.0%. Es importante mencionar que una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral puede aumentar la tasa de crecimiento potencial de la economía, por lo que es necesario implementar políticas en este sentido, como lo son las estancias infantiles o el teletrabajo. Zacatecas tiene la menor tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral (41.3%), y Baja California Sur la más alta (58.9%).

La población de 60 o más años ha incrementado su tasa de participación en el mercado laboral entre 2000 y 2020, la de los hombres pasó de 48.6% a 55.3% y la de las mujeres de 11.7% a 26.4%. Este fenómeno es deseable y predecible a medida en que aumenta la edad promedio de vida.

Entre 2015 y 2020, Nuevo León, Querétaro, Baja California y Quintana Roo fueron los principales estados de atracción de la migración neta interna, mientras que las entidades federativas que más perdieron población en términos netos por migración interna fueron: Ciudad de México, Veracruz, Guerrero y Chiapas. Cerca de 265 mil personas cambiaron su residencia entre 2015 y 2020 por motivos de estudio. La Ciudad de México, Puebla, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León fueron los principales destinos de la migración interna por motivos de estudio. Es muy probable que, debido a la pandemia por COVID‑19 y a las medidas de confinamiento para contener su propagación, muchos de estos estudiantes retornaron a sus entidades federativas de origen.

Entre 2015 y 2020, cerca de 168 mil personas cambiaron su entidad federativa de residencia por motivos de inseguridad delictiva o violencia. La Ciudad de México y el Estado de México fueron las principales entidades federativas de origen. La literatura económica muestra que mayores tasas de migración interna en un país se traducen en mayor flexibilidad del mercado laboral y en mayores niveles de crecimiento económico.

Alrededor de 7 mil habitantes de la Ciudad de México se fueron a residir a otra entidad federativa entre 2015 y 2020 a causa de desastres naturales, que equivalen a 61.5% de las 12 mil personas a nivel nacional que migraron internamente por este motivo. Es probable que los sismos de septiembre de 2017 sean el desastre natural que motivó la salida de estos habitantes de la Ciudad de México.

Entre 2010 y 2020, disminuyó la tenencia de radio, televisor y línea telefónica fija en los hogares en México, y aumentó la transición hacia nuevas tecnologías. En 2020, 87.5% de los hogares poseían al menos un teléfono celular, 37.6% contaban con al menos una computadora, laptop o tableta, 18.8% tenían suscripción a streaming y 11.8% poseían alguna consola de videojuegos. Es importante mencionar que los datos recabados en el Censo, pudieran no reflejar el aumento de demanda de nuevos bienes y servicios en el hogar a causa de las medidas de confinamiento y distanciamiento social que se implementaron para mitigar la pandemia por COVID-19 en México. Como es el caso de la televisión en el nivel de educación básica y el equipo de cómputo, con su respectivo Internet, para todos los niveles educativos, y que fueron utilizados como un sustituto de las clases presenciales, además de su importancia para el ámbito laboral para los trabajos a distancia. No se espera que exista un crecimiento significativo en la posesión de aparatos televisores en las viviendas, dado que ya se encuentra en un umbral muy alto, pero sí se estima un aumento en la tenencia de computadoras y en la contratación de servicios de Internet.

Existe una amplia brecha digital en México, 75.7% de las viviendas en la Ciudad de México tienen Internet, en Chiapas 21.7% en 2020. Si bien ha aumentado la cobertura de internet, todavía se tiene mucho rezago (por ejemplo, si consideramos las suscripciones a banda ancha por cada 100 habitantes, México está en el lugar 37 de 38 países de la OCDE con esta información) y si el país quiere competir en la economía digital hay que aumentar la cobertura.

Entre 2015 y 2020, Nuevo León, Querétaro, Baja California y Quintana Roo fueron los principales estados de atracción de la migración neta interna, mientras que las entidades federativas que más perdieron población en términos netos por migración interna fueron: Ciudad de México, Veracruz, Guerrero y Chiapas. Cerca de 265 mil personas cambiaron su residencia entre 2015 y 2020 por motivos de estudio. La Ciudad de México, Puebla, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León fueron los principales destinos de la migración interna por motivos de estudio. Es muy probable que, debido a la pandemia por COVID‑19 y a las medidas de confinamiento para contener su propagación, muchos de estos estudiantes retornaron a sus entidades federativas de origen.

Entre 2015 y 2020, cerca de 168 mil personas cambiaron su entidad federativa de residencia por motivos de inseguridad delictiva o violencia. La Ciudad de México y el Estado de México fueron las principales entidades federativas de origen. La literatura económica muestra que mayores tasas de migración interna en un país se traducen en mayor flexibilidad del mercado laboral y en mayores niveles de crecimiento económico.

Alrededor de 7 mil habitantes de la Ciudad de México se fueron a residir a otra entidad federativa entre 2015 y 2020 a causa de desastres naturales, que equivalen a 61.5% de las 12 mil personas a nivel nacional que migraron internamente por este motivo. Es probable que los sismos de septiembre de 2017 sean el desastre natural que motivó la salida de estos habitantes de la Ciudad de México.

Entre 2010 y 2020, disminuyó la tenencia de radio, televisor y línea telefónica fija en los hogares en México, y aumentó la transición hacia nuevas tecnologías. En 2020, 87.5% de los hogares poseían al menos un teléfono celular, 37.6% contaban con al menos una computadora, laptop o tableta, 18.8% tenían suscripción a streaming y 11.8% poseían alguna consola de videojuegos. Es importante mencionar que los datos recabados en el Censo, pudieran no reflejar el aumento de demanda de nuevos bienes y servicios en el hogar a causa de las medidas de confinamiento y distanciamiento social que se implementaron para mitigar la pandemia por COVID-19 en México. Como es el caso de la televisión en el nivel de educación básica y el equipo de cómputo, con su respectivo Internet, para todos los niveles educativos, y que fueron utilizados como un sustituto de las clases presenciales, además de su importancia para el ámbito laboral para los trabajos a distancia. No se espera que exista un crecimiento significativo en la posesión de aparatos televisores en las viviendas, dado que ya se encuentra en un umbral muy alto, pero sí se estima un aumento en la tenencia de computadoras y en la contratación de servicios de Internet.

Existe una amplia brecha digital en México, 75.7% de las viviendas en la Ciudad de México tienen Internet, en Chiapas 21.7% en 2020. Si bien ha aumentado la cobertura de internet, todavía se tiene mucho rezago (por ejemplo, si consideramos las suscripciones a banda ancha por cada 100 habitantes, México está en el lugar 37 de 38 países de la OCDE con esta información) y si el país quiere competir en la economía digital hay que aumentar la cobertura.

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